martes, 30 de septiembre de 2008

La primera clase

Hoy ha sido mi primer día de clase. Al final la hora a la que tengo clase es variable. Los lunes, martes y viernes a las 8:30 y los miércoles y jueves a las 12:30. Hoy empecé a las 8:30. Somos 15 en clase de los cuales 10 son chinos, 1 coreana, 1 checa, 2 venezolanas y yo. En fin, ya veis la mayoría se apellidarán WANG o CHEN o ...

La clase muy entretenida. Lo típico, nos estuvimos presentando para conocernos un poco, nada que sea demasiado interesante. La verdad es 4 horas de clase se me hacen durillas, aunque hemos tenido un descanso de 20 minutos. Ya no estoy acostumbrada a la rutina del estudiante :D.

Cuando salí vi el ambientazo que hay por la zona de la universidad a la hora de comer. Todo el mundo tirado en el césped, comiendo o charlando. Sigue haciendo buen tiempo y se nota. El campus es una pasada. Todo verde, encima rodeado de montañas, en fin, precioso. Creo que voy a echar de menos esto cuando me vaya :) Os voy dejando fotillos que saqué con el móvil.


Al salir, a las 12:30 me fui a comer con Emilio a su trabajo. Está muy bien. Tienen un comedor con comida muy variada y , aunque no es barato, como la comida de Emilio la subvencionan, comimos los dos por 12 euros o así. Comimos un poco tarde, a la 1:20, jeje. Mirad si es tarde que un compañero de Emilio le dijo "¿Pero os dieron de comer a esta hora todavía? En fin, es increíble la diferencia que hay.


Después de comer me vine andando a casa desde allí, igual son unos 10 km, pero como hay todo el rato camino para la bici y para venir andando se va muy bien. Eso sí, dos horillas de caminata. Por el camino paré en la Fnac para comprar una mochila para el portátil y que Emilio lo pueda llevar sin problema en la bici.

Luego para casa, que estaba un poco cansada, y a leer un ratillo.
Por cierto, ayer no comenté que compramos un camembert en un súper que nos está apestando la nevera no sabéis de qué forma :). Eso sí, lo probamos y está buenísimo, nada que ver con lo que nos llega a España.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Inicio de las hostilidades

Hoy tenía mi examen de francés. Nos levantamos sobre las 7 para poder ducharnos y desayunar sin echar la lengua fuera (bueno, en realidad el despertador lo puse para las 6:45 pero...) El caso es que había que estar allí a las 8:30 pero había que averiguar dónde era, lo cual se preveía difícil y, como después pudimos comprobar, lo fue.

Por fin, a las 8:25 llegué al sitio. Emilio se fue a trabajar y yo allí, lista para el examen.
La prueba escrita no me salió mal del todo (eso creo). El oral, eso sí, era otra cosa, pero cuando le dije a la profe, en mi rudimentario francés, que había empezado a estudiar francés en junio creo que medio flipó. Me dijo que entendía muy bien y que me iba a poner en un grupo elementar de los de más arriba. A ver qué me toca. A ver si es con el profe guapo que vi a la entrada. Jaja, que es broma, bueno, lo de que me toque, lo de que es guapo es una realidad :)
Cuando pasaba por uno de los larguísimos pasillos de la Universidad Stendhal (donde es el curso) vi una lista con alumnos de lo más chocante, de los 35 o 40 al menos 15 se apellidaban WANG y como los apellidos los ponían delante se notaba mogollón. La verdad es que orientales hay a mogollón, casi todos y además los pobres aún tienen menos idea que yo, lo cual es muy fuerte :D, pero no me extraña, con lo diferente que es su lengua.....

Cuando terminé mis exámenes me dijeron que mañana a las 8:15 me dirían en qué grupo estoy y a qué hora me toca, las 8:30 o las 12:30. Prefiero a las 8:30 porque si no me va a tocar comer a las 11:30 y, hombre, me estoy adaptando al horario francés sin problema, pero las 11:30 me parece demasiado.

Hoy nada más interesante, bueno, que me he hecho un abono transporte mensual, un coñazo porque tuve que llevar una fotocopia de carné y una foto, y me enteré cuando llegué allí. Menos mal que Emilio tenía una foto mía y había una fotocopiadora cerca, porque tener que volver me amargaba un montón.

De momento sólo me he hecho yo el abono porque Emilio va a ver si alquila una bici para ir al trabajo todos los días. Aquí todo el mundo va en bici. Hoy por ejemplo flipé (parezco de pueblo jaja). Vi a una familia, marido, mujer con niño de un año o dos detrás y niño de unos 5 o así, todos en bici. Esto no pasa en España ni de casualidad, empezando porque nuestras ciudades no están muy preparadas.

Las fotillos del trabajo de Emilio, el INRIA y alrededores. La zona es una pasada, un polígono industrial con jardines y árboles y rodeado de montañas. Vaya sitio para trabajar. Son las primeras fotos que hago y son con el móvil, pero es que todavía no he sacado la cámara a pasear. Prometo enseñaros más prontito.
Hasta mañana!


Quiero feedback, s'il vous plaît.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Domingo tranquilo

Hoy he dormido en una cama por fin, bueno en dos, porque Emilio se encontró con una cama de 80 cuando llegó y le dijo al tío que venía yo, que a ver si hacía algo al respecto y cuál fue la solución? Otra cama de 80! pero bueno, nos apañamos para juntarlas y utilizar sábanas como si fuese una sola cama y funcionó perfecto.

Nos levantamos a las 8:30 y fuimos a buscar unos "pain de chocolat" a una panadería aquí al lado. Oferta! 4 por 2€, lo cual viendo luego que los precios por aquí son un pelín más altos que en España, era una ganga. Desayunamos tranquilamente.

Después salimos para tener la primera experiencia con franceses de toda la vida. Nos fuimos al mercado. Estuvo genial. Parece una chorrada porque mercados conoce todo el mundo y suelen ser parecidos pero claro, no está todo en francés y además hay tiendas especializadas de quesos, mmmmm, qué rico.

Bueno, pues salimos de allí con nuestra compra normal: tomates, cebolla, huevos,... y además, como no, nuestro primer queso: "Tomme de Savoie". El tío que nos lo vendió era un cachondo, cuando le dijimos que no éramos de aquí, nos dice: "no problemo, italiano? bona sera, español? buenos días, chino? ni hao, jaja. En fin, que muy bien y el queso buenísimo.
El resto del día lo pasamos dando una vuelta por la zona más cercana al río y comimos por ahí en un sitio chulísimo, no muy francés porque era una pizzería italiana llamada "Le petit rocher" pero muy cuca, paredes de piedra, muebles de madera y la gente comiendo en la terraza! La verdad es que el tiempo está genial. Un sol de flipar y temperatura más que agradable... de momento :) La chica de la pizzería hablaba un poco de castellano (yo creo que más de lo que decía pero no se atrevía a soltarse mucho)


Salimos de comer serían las 2 y ya era tarde, que como sabéis los franceses lo hacen todo antes, bueno, el desayuno algo menos pero vamos, le llega.

Nada más por hoy que os voy a cansar ;)

sábado, 27 de septiembre de 2008

Llegada a Grenoble

Después de bajar del tren ya vi a Emilio que me estaba esperando. Por fin alguien que me liberara de mi castigo (el peso de las maletas).


Fuimos a la residencia (apart-hotel le llamaba yo, jaja) y dejamos todo. La habitación es muy pequeña, consta de varias partes, una sala/despacho/cocina, un dormitorio, un baño 1 (lavabo y ducha) y un baño 2 (wc). Estos franceses lo deben de hacer así pero a mí me parece un desperdicio de espacio que no veas, sobre todo en este caso que todo es minúsculo. Creo que lo único bueno es que limpiar esto es un visto y no visto. De momento no hay internet, pero es que viendo la residencia no me extraña. En la entrada la acera está levantada todavía, todo en obras, en fin, que apuraron el plazo para los estudiantes pero está por terminar. Emilio está intentando gorronear una de las wifis que pillamos por aquí, a ver si hay suerte.

Por lo demás, he descubierto que los franceses son tan incívicos para algunas cosas como nosotros. La calle, sobre todo la nuestra, está llena de cacas de perro, en fin, hay cosas que no cambian :)

Como en la resi no teníamos ni platos, ni sábanas ni nada de eso que se hace imprescindible si quieres vivir como una persona pues nos fuimos al Ikea, que es típico de Francia :), como de España y de todos los países. Compramos lo mínimo necesario y ya podemos sobrevivir. El día terminó dando una vuelta por la zona vieja de Grenoble, yo estaba ya cansado pero aún dio para bastante. Por cierto, en Grenoble hay como tropecientos restaurantes distintos, no sé, todo tipo de comida de aquí a Oriente, de Sri lanka, indúes muchos, turcos muchísimos, italianos (pero de italianos), africanos, etc. Sorprende para una ciudad no demasiado grande. La ciudad en sí tendrá unos 200000.

Mañana más!

El viaje

Bueno, aquí estamos. Por fin llego. La verdad es que el viaje ha ido muy bien y tampoco estoy tan cansada como esperaba. Os relato un poco mi peripecia de 29 horillas.

Salí a las 8 de la mañana de la Coru. La verdad es que sobre todo las primeras 2 horas y media se me pasaron rápido porque fui charlando con un chaval que se bajaba en Ou, al final estaba deseando que se bajara porque ya me dolía un poco la cabeza.Luego siguieron pasando las horas y las ciudades una detrás de otra. Le pregunté a los varios revisores que fueron pasando mi situación de polizón de Irún a Hendaya (porque la web no me dejó comprar el billete hasta allí) hasta que al final el último me dijo que no había problema (me enteré por un chico que iba a mi lado que costaba lo mismo, vamos que no me hizo ningún favor :))

Durante todo el viaje, desde Santiago, mi vagón iba lleno de franceses. "Esto es para que me vaya acostumbrando", pensé yo. El caso es que luego el cambio al tren francés ni lo noté, jaja. Cuando me bajé en Hendaya era ya de noche. Me tocaban dos horillas más o menos de espera que llené cenando un sandwich y charlando, en inglés, con una chica austriaca que me ayudó con las maletas y con un señor alemás mayor. Ambos me hablaron del camino :)

Hablando de maletas, podéis flipar de lo cargada que iba... ni yo misma lo creía, que pudiera con tanta cosa. Mi maleta principal pesaba una barbaridad, pero es que además llevaba la bolsa del portátil llena de otras cosas, una mochila y otra bolsa/bolso que pesaba como 100 kilos (exagerando claro) porque básicamente llevaba libros. En fin, que no sé cómo pero llegué sin problema.


El peor trance fue cambiar de estación en París, pero estaban muy cerca la una de la otra. No problem. En París me tocó esperar otro par de horitas (me habría dado tiempo a coger el tren anterior pero a ver quién se arriesga) y en ese tiempo me dediqué a observar a la gente, cosa que me suele hacer mucha gracia. Veía parejas con niños que iban a coger el tren, parejas de blanco y negra, sobre todo, que es una cosa que me encanta ver porque los niños son tan bonitos y, como por aquí por la Galice no se estila... qué le vamos a hacer. Luego vi a unos (yo estaba con los cascos puestos) que pensé, "estos parecen españoles", y me saqué uno de los auriculares para ver y... sí!! eran españoles. Si es que tenemos una cara que se reconoce a leguas, jaja.

Bueno, pues nada, que cogí el tren hacia Grenoble, el último por fin, y hala, aquí estoy.