Bueno, aquí estamos. Por fin llego. La verdad es que el viaje ha ido muy bien y tampoco estoy tan cansada como esperaba. Os relato un poco mi peripecia de 29 horillas.
Salí a las 8 de la mañana de la Coru. La verdad es que sobre todo las primeras 2 horas y media se me pasaron rápido porque fui charlando con un chaval que se bajaba en Ou, al final estaba deseando que se bajara porque ya me dolía un poco la cabeza.Luego siguieron pasando las horas y las ciudades una detrás de otra. Le pregunté a los varios revisores que fueron pasando mi situación de polizón de Irún a Hendaya (porque la web no me dejó comprar el billete hasta allí) hasta que al final el último me dijo que no había problema (me enteré por un chico que iba a mi lado que costaba lo mismo, vamos que no me hizo ningún favor :))
Durante todo el viaje, desde Santiago, mi vagón iba lleno de franceses. "Esto es para que me vaya acostumbrando", pensé yo. El caso es que luego el cambio al tren francés ni lo noté, jaja. Cuando me bajé en Hendaya era ya de noche. Me tocaban dos horillas más o menos de espera que llené cenando un sandwich y charlando, en inglés, con una chica austriaca que me ayudó con las maletas y con un señor alemás mayor. Ambos me hablaron del camino :)
Hablando de maletas, podéis flipar de lo cargada que iba... ni yo misma lo creía, que pudiera con tanta cosa. Mi maleta principal pesaba una barbaridad, pero es que además llevaba la bolsa del portátil llena de otras cosas, una mochila y otra bolsa/bolso que pesaba como 100 kilos (exagerando claro) porque básicamente llevaba libros. En fin, que no sé cómo pero llegué sin problema.
El peor trance fue cambiar de estación en París, pero estaban muy cerca la una de la otra. No problem. En París me tocó esperar otro par de horitas (me habría dado tiempo a coger el tren anterior pero a ver quién se arriesga) y en ese tiempo me dediqué a observar a la gente, cosa que me suele hacer mucha gracia. Veía parejas con niños que iban a coger el tren, parejas de blanco y negra, sobre todo, que es una cosa que me encanta ver porque los niños son tan bonitos y, como por aquí por la Galice no se estila... qué le vamos a hacer. Luego vi a unos (yo estaba con los cascos puestos) que pensé, "estos parecen españoles", y me saqué uno de los auriculares para ver y... sí!! eran españoles. Si es que tenemos una cara que se reconoce a leguas, jaja.
Bueno, pues nada, que cogí el tren hacia Grenoble, el último por fin, y hala, aquí estoy.
2 comentarios:
Tía, tanta maleta para dos meses en francia??? Te llegas a ir un año a dakar y te mueres (por aplastamiento por maletas, jajaja). Besos! Me contó Rubén de tu blog y de tu estancia en Grenoble. Que la disfrutes!
Pepa
Jaja, tienes toda la razón, pero soy novata y así me pasa lo que me pasa. Creo que para la próxima ya no será igual :D
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